José Luis Jara
El rumbo que se ha marcado con la controversia generada por el gobernador por la caseta de Función, es una muestra de que el modelo del gobernador se está agotando.
Alvaro Bracamonte, doctor en economía e investigador del Colegio de Sonora, habló con dossier sobre el contexto de esta contienda, donde se llegó al grado de publicar un desplegado donde se utilizó peyorativamente el término de guacho.
No abona en nada al fortalecimiento de la democracia en el proceso de elección de gobernador sonorense el próximo año.
Sobre el punto, Alvaro Bracamontes expuso que el contexto en que se da la polémica por la cuatro carriles, es el de una abierta lucha electoral para el 2009. Todos los políticos que tienen aspiraciones tratan de aparecer en los medios de comunicación esperando tener el aval de la opinión pública.
Los precandidatos a gobernador del PRI y del PAN tienen oficinas de campaña, encubiertas con oficinas de enlace ciudadano, pese a que tenemos nuevo código electoral que prohíbe las campañas antes de los periodos establecidos.
-¿Pero que tiene que ver esto con la carretera?
El investigador respondió:
-El caso de la carretera de cuatro carriles es una preocupación de la comunidad, es una demanda muy fuerte. Seguramente, el gobernador tiene conocimiento de ello, porque tiene contratadas varias empresas que le hacen estudios de opinión, donde seguramente detectaron este reclamo ciudadano. Creo que una de una de las cosas que más se repetían como agravio, la inconformidad de la sociedad sonorense que tiene que ver con la carretera.
Este asunto no es nuevo. Ya han peleado contra las casetas políticos de los diferentes partidos, de organizaciones civiles, alcaldes y ahora el gobernador de Sonora. Todos han intentado ponerle un remedio a esta situación.
Atendiendo esos resultados, el gobernador se puso a la defensa y a la lucha por una mejor carretera.
Abundó en su lógica: “Resulta que ahora se tiene una connotación, porque el que logre conquistar esta demanda, será un trofeo político electoral porque el gobernador que consiga la demanda de que la carretera vuelva a ser del gobierno y mejorar la carretera e invertir en obra pública de los municipios, será una especie de prenda a la capacidad del gobernador en turno”.
Otro punto que también explora el catedrático es la decisión del PAN y el gobierno federal de recuperar en 2009, los espacios perdidos en 2006. Está latente la reforma petrolera, porque es muy probable que en esta legislatura sufra una derrota esa iniciativa de Calderón.
Entonces, el objetivo fundamental del PAN y su gobierno es ganar a toda costa esos espacios perdidos, entre ellos, ya dijeron, la gubernatura sonorense. Yo creo que le están apostando a la nueva legislatura, para tener mayoría y volver a negociar una reforma petrolera. Incluso, los cambios a nivel federal responden a esa estrategia.
Alvaro Bracamontes recordó las declaraciones que han ventilado los dirigentes del PAN. “Ellos han dicho que van por la mayoría en la legislatura, por Sonora y otras entidades federativas”.
Entonces, abundó, me parece que se están preparando y no quieren por ningún motivo darle trofeos al gobernador en turno, para que no lo vean como un gobernador exitoso, capaz, de cómo lo hizo en el 2006, de transferir su capacidad política y su popularidad a los resultados electorales.
Por ello, el gobierno federal no le va a dar el trofeo al gobernador para que lo aproveche políticamente.
Entonces, añadió, esta es la circunstancia que ha desencadenado este discurso estridente, polarizante que tenemos ahora, donde lo lamentable es que este lenguaje no fomenta la cordialidad, ni la armonía, ni la democracia.
Si las cosas se mantienen por este rumbo –advirtió- entonces debemos preocuparnos porque se prepara una polarización mayor en el 2009, donde se van a ir todos contra todos.
Un modelo que se agota
Al gobernador Eduardo Bours le queda el próximo año en el cargo. Y desde que inició su precampaña y al inicio de su gobierno se mostró como un político heterodoxo. Rompió con los formalismos tradicionales con el que se desempeñaban los políticos. Al principio esta actitud se mostraba natural, con discurso atractivo echado para delante, despojado de las inercias del pasado.
Alvaro Bracamontes consideró que ese modelo del gobernador se está agotando. Un agotamiento de ese discurso seductor, campechano, abierto, atractivo en el pasado, pero que ahora, cuando falta un año que termine, vuelve a repetir las inercias del pasado.
El rumbo que se ha marcado con la controversia generada por el gobernador por la caseta de Función, es una muestra de que el modelo del gobernador se está agotando.
Alvaro Bracamonte, doctor en economía e investigador del Colegio de Sonora, habló con dossier sobre el contexto de esta contienda, donde se llegó al grado de publicar un desplegado donde se utilizó peyorativamente el término de guacho.
No abona en nada al fortalecimiento de la democracia en el proceso de elección de gobernador sonorense el próximo año.
Sobre el punto, Alvaro Bracamontes expuso que el contexto en que se da la polémica por la cuatro carriles, es el de una abierta lucha electoral para el 2009. Todos los políticos que tienen aspiraciones tratan de aparecer en los medios de comunicación esperando tener el aval de la opinión pública.
Los precandidatos a gobernador del PRI y del PAN tienen oficinas de campaña, encubiertas con oficinas de enlace ciudadano, pese a que tenemos nuevo código electoral que prohíbe las campañas antes de los periodos establecidos.
-¿Pero que tiene que ver esto con la carretera?
El investigador respondió:
-El caso de la carretera de cuatro carriles es una preocupación de la comunidad, es una demanda muy fuerte. Seguramente, el gobernador tiene conocimiento de ello, porque tiene contratadas varias empresas que le hacen estudios de opinión, donde seguramente detectaron este reclamo ciudadano. Creo que una de una de las cosas que más se repetían como agravio, la inconformidad de la sociedad sonorense que tiene que ver con la carretera.
Este asunto no es nuevo. Ya han peleado contra las casetas políticos de los diferentes partidos, de organizaciones civiles, alcaldes y ahora el gobernador de Sonora. Todos han intentado ponerle un remedio a esta situación.
Atendiendo esos resultados, el gobernador se puso a la defensa y a la lucha por una mejor carretera.
Abundó en su lógica: “Resulta que ahora se tiene una connotación, porque el que logre conquistar esta demanda, será un trofeo político electoral porque el gobernador que consiga la demanda de que la carretera vuelva a ser del gobierno y mejorar la carretera e invertir en obra pública de los municipios, será una especie de prenda a la capacidad del gobernador en turno”.
Otro punto que también explora el catedrático es la decisión del PAN y el gobierno federal de recuperar en 2009, los espacios perdidos en 2006. Está latente la reforma petrolera, porque es muy probable que en esta legislatura sufra una derrota esa iniciativa de Calderón.
Entonces, el objetivo fundamental del PAN y su gobierno es ganar a toda costa esos espacios perdidos, entre ellos, ya dijeron, la gubernatura sonorense. Yo creo que le están apostando a la nueva legislatura, para tener mayoría y volver a negociar una reforma petrolera. Incluso, los cambios a nivel federal responden a esa estrategia.
Alvaro Bracamontes recordó las declaraciones que han ventilado los dirigentes del PAN. “Ellos han dicho que van por la mayoría en la legislatura, por Sonora y otras entidades federativas”.
Entonces, abundó, me parece que se están preparando y no quieren por ningún motivo darle trofeos al gobernador en turno, para que no lo vean como un gobernador exitoso, capaz, de cómo lo hizo en el 2006, de transferir su capacidad política y su popularidad a los resultados electorales.
Por ello, el gobierno federal no le va a dar el trofeo al gobernador para que lo aproveche políticamente.
Entonces, añadió, esta es la circunstancia que ha desencadenado este discurso estridente, polarizante que tenemos ahora, donde lo lamentable es que este lenguaje no fomenta la cordialidad, ni la armonía, ni la democracia.
Si las cosas se mantienen por este rumbo –advirtió- entonces debemos preocuparnos porque se prepara una polarización mayor en el 2009, donde se van a ir todos contra todos.
Un modelo que se agota
Al gobernador Eduardo Bours le queda el próximo año en el cargo. Y desde que inició su precampaña y al inicio de su gobierno se mostró como un político heterodoxo. Rompió con los formalismos tradicionales con el que se desempeñaban los políticos. Al principio esta actitud se mostraba natural, con discurso atractivo echado para delante, despojado de las inercias del pasado.
Alvaro Bracamontes consideró que ese modelo del gobernador se está agotando. Un agotamiento de ese discurso seductor, campechano, abierto, atractivo en el pasado, pero que ahora, cuando falta un año que termine, vuelve a repetir las inercias del pasado.
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